La empresa debe adoptar una personalidad jurídica que le dé protección y credibilidad.

En concreto

Marca y Propiedad Intelectual: Registrar el nombre comercial, logotipo y, si aplica, patentes para proteger el activo más valioso de la empresa: su identidad.

Constitución Legal: Registrar la empresa bajo una figura jurídica (por ejemplo: Sociedad Limitada, Sociedad Anónima, etc.) para separar las finanzas personales de las del negocio. Esto limita la responsabilidad personal.

Cumplimiento Fiscal y Laboral: Asegurarse de cumplir con todas las obligaciones tributarias, contables y de seguridad social.

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